Monthly Archives : mayo 2008

jackson-pollock

Sigue siendo unos de mis artistas favoritos, en cuanto a pintura se refiere. Cuando, muy de vez en cuando, me apetece dar rienda suelta a mi presunta creatividad, cojo una tela, e intento poner en práctica la técnica del “drip-painting”. El resultado final -en ocasiones dudoso- es el que es, sin llegar a ser, a veces, el deseado. Y es que no es tan sencillo como parece. Pollock tuvo que defenderse, a capa y espada, de algún crítico de arte que argumentaba que sus obras (las creadas con esta técnica) no eran más que meras explosiones accidentales y carentes de significación, simple resultado de mostrar su energía sin ningún tipo de control. También comentaron que eran cuadros caóticos e infinitos, con lo que el artista podía estar pintando el lienzo eternamente. El autor, en una ocasión, en 1950 y como respuesta a un articulo anónimo publicado en el Times, envió un telegrama al editor en el que se podía leer : “MUY SEÑOR MÍO : NADA DE CAOS. CUADROS RECARGADOS, COMO PUEDE VERSE (…)”.

Ésta técnica, que se denominó “drip-painting” consistía en aplicar el color mediante espátulas o palos, sin tocar jamás el lienzo, mientras que la mano izquierda sostenía el bote de pintura, tal y como se puede apreciar en la foto superior. Pollock salpicaba o dejaba chorrear el color una y otra vez sobre la superfície horizontal, apoyada en el suelo, y de esta forma prescindía de preocupaciones, se movía libremente por los cuatro costados, y tomaba conocimiento de lo que estaba haciendo, sin ningún temor a cambios y destrucción de imagen. El cuadro tiene vida propia, decía, y, de esta forma, salía por sí mismo.

Utilizó diversas técnicas y materiales. El barniz, óleo, tinta, etc. fueron algunos de esos elementos. En algunos cuadros se llega a apreciar una brusca interrupción de líneas y trazados, sobre todo en su parte posterior,demostrándose así, que Pollock cortaba el lienzo a posteriori, eligiendo el encuadre y el formato perfecto del mismo.

En esta fase de su vida, en la que surgieron las obras más importantes, Pollock era completamente abstemio -durante casi toda su vida tuvo problemas con el alcohol- no sin ayuda médica y farmacológica, con lo que se demuestra que su pintura, que por aquel entonces cuestionaba el concepto tradicional, no era producto de los delirios de un alcoholico. Tres días antes de su cuarta exposición en la galería de Betty Parson, el 28 de noviembre de 1950, se filmaron las últimas imágenes del reportage gráfico, cuyo autor, el fotógrafo Hans Namuth, ya ultimaba los detalles. Esa misma noche, la pequeña fiesta que se debía celebrar acabó en catástrofe. Pollock empezó a beber sin parar, dirigiéndose continuamente a Namuth y susurrándole : “I’m not a phony” (no soy ningún farsante). Ante el asombro de los invitados, el artista acabó por volcar la mesa de los aperitivos. Este suceso marcó el último punto de inflexión del pintor, que hasta el final de su vida, continuó sumido en el alcohol y con la creatividad mermada por completo.
Posteriormente, Pollock, volvería, de nuevo, a pintar sobre caballete, abandonando parcialmente la técnica hasta ahora utilizada. Así, uno de los cuadros a considerar sería The Deep (1953), en el que utilizó óleo y barniz sobre lienzo, calificándose como único en la obra de Pollock.

Es dificil encontrar un significado exacto en sus obras, y él, consciente de ello, afirmaba : ” Naturalmente, el resultado es la cosa; carece de importancia, por tanto, cómo se haya realizado el cuadro siempre que éste exprese algo. La técnica no es más que el medio para llegar a un estado”.

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The Deep, 1953
220,4×150,2cm
Musée National d’Art Moderne
Georges Pompidou
París

 

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Hablé, escuetamente, de Breuer en una entrada anterior, proponiéndome hacerlo más adelante, quizás, de forma más generosa. Pues bien, me he decidido, pero como no estoy del todo seguro de mi generosidad, será mejor ir haciendo pequeños comentarios, aunque eso sí, con más asiduidad.

Tiempo atrás compré una revista de la editorial Gustavo Gili, concretamente la N.17, en la que se expone-con copiosa documentación, tanto gráfica como escrita-la obra de Marcel Breuer en América, y para ser más exactos, la referente a “sus” casas americanas -“cottage”-.

Al final de la revista aparecen unos escritos de varios autores, y entre ellos uno del propio Breuer. En él habla de la capacidad de unificar ideas contrapuestas, de un punto de vista con su contrario. Para ello, utiliza las palabras: “sol y sombra”. Con esta frase -según él, extraida de los cosos taurinos españoles- da a entender que el camino más fácil entre el blanco y el negro es el gris, aunque éste no sea satisfactorio. De alguna forma, el sol no puede diluirse en la sombra, y ambas cosas deben tener presencia propia.

En otro comentario que realiza en un párrafo posterior de su articulo, establece una relación directa y múltiple entre :
Edificios públicos de la Antigua Grecia = expresión de su interior hacia su exterior = sol
Viviendas de la Antigua Grecia = expresión de su exterior hacia su interior = sombra
Recientemente he publicado, en este mismo blog, una entrada comentando la filosofía y el pensamiento arquitectónico de Tadao Ando, y podriamos estar hablando de una cierta similitud entre las casas de la Antigua Grecia y las casas japonesas. Y no soy yo quien lo dice, sino es el propio Ando, que en uno de sus múltilples viajes por Europa, reconoce la influencia de la arquitectura griega en sus proyectos. Quizás, para mí, el proyecto de Ando que expresa con mayor exactitud este “sol y sombra”, es la casa que diseño en su barrio natal de Osaka. Breuer explica que las casas griegas estaban formadas por fachadas ciegas, con tan solo la puerta de entrada y que éstas estaban proyectadas hacia un patio interior dónde se desarrollaba la vida cotidiana, exactamente igual que la vivienda proyectada por Ando.

Breuer pone de manifiesto los materiales que él utiliza, gracias a los adelantos técnicos de la época, como el vidrio, permitiéndole jugar con las transparencias. Igualmente, siguiendo su línea de “sol y sombra”, constata que la transparencia se hace más transparente cuando está junto a algo opaco, y esa opacidad logra que ésta sea eficaz.
Acabo con una frase de Breuer, a mi entender muy acertada:
“La búsqueda de una respuesta clara y firme que satisfaga necesidades y propósitos opuestos es lo que saca a la arquitectura del reino de la abstracción y le da vida, y arte”.


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